Dry-Martini_1
Del 16 al 23 de Noviembre

DRY MARTINI.

Los grandes cócteles del bar Dos Billares

De martes a sábado de 19h a 2h

Nice price

 

Con la colaboración de Gin Raw

 

Certificar el origen de un combinado no siempre resulta fácil. Mucho menos si es uno tan famoso como el Dry Martini, considerado como el rey de los tragos cortos. Es sin duda uno de los más populares y servidos en todo el mundo. Los cócteles clásicos no tienen derechos de autor pero siempre hay quien se disputa su paternidad. Empezando por los ciudadanos de Martínez, un pueblo de la bahía de San Francisco, en California, que aseguran fue allí donde se inventó, en el siglo XVIII, mezclando ginebra con vino de Sauternes y añadiendo una aceituna. Seguramente no conocían el Saloon, local neoyorkino del “profesor” Jerry Thomas, reconocido como el primer bartender de la historia, pionero de la mixología americana moderna, a quien también se atribuye la autoría. Hay más candidatos. Los ingleses, por ejemplo, que con su flema habitual cuentan que el nombre proviene del fusil Martini-Henry, utilizado por el ejército británico en el siglo XIX. En Italia se relaciona directamente y sin complejos con la marca Martini & Rossi. Lo que si parece estar claro es que originalmente se llamó Martínez y fue una bebida dulce, porque predominaba el vermut sobre la ginebra, la Old Tom, también dulzona, en una proporción de 4 a 1. Thomas le ponía además un poco de Marrasquino. Lo sabemos porque lo escribió en su libro Bar-Tenders Guide. How to Mix drinks publicado en 1862, y lo sirvió en barras de todo el mundo, desde Nueva York al hotel Savoy de Londres. El Dry que acompaña al Martini llegó más tarde, cuando se refinaron las ginebras y aparecieron las versiones secas que no contienen azúcar. Y con él, otra supuesta paternidad, la del barman del hotel Knickerbocker en Times Square, que curiosamente se llamaba Martini di Arma di Taggia y cuentan que lo preparó por primera vez en 1910 para el señor Rockefeller. Con la bendición del conocido multimillonario americano, o no, el pueblerino Martínez se acabó convirtiendo definitivamente en el cosmopolita Dry Martini. Lo cierto es que ha sido el aperitivo preferido por muchos nombres célebres, también en la ficción. James Bond lo hizo inmortal con su frase “Shaken, not stirred” a la vez que revolucionó su consumo. Primero porque al agitarlo en lugar de batirlo, la mezcla emulsiona y el trago se hace más ligero, y segundo, porque cambió la ginebra por el vodka. No fue un capricho. La marca de vodka Smirnoff quería introducirse en el mercado de Estados Unidos y había llegado a un acuerdo con la Metro Goldwyn Mayer, que producía la película, para publicitar su producto. El marketing abrió la veda de las interpretaciones. En Casino Royale se inventaron el salomónico Vesper Martini, que lleva vodka y también ginebra. Otra versión conocida es la del Gibson Martini, con una cebollita en lugar de la tradicional aceituna, que también tiene su protocolo: si se sirve pinchada quiere decir que se puede tomar cuando se quiera, pero si está en el fondo, hay que tomarla al final cuando se ha macerado en el alcohol. Más o menos igual debía de acabar Ernest Hemingway, al que le gustaba el Martini Montgomery, que lleva quince partes de ginebra por una de vermut. Buñuel perfumaba el hielo con Noilly Prat y lo desechaba antes de verter la ginebra. Su colega Alfred Hitchcock, al igual que Winston Churchill, directamente no querían el vermut en el combinado y, para no ser del todo irreverentes, decían que bastaba con darle un vistazo rápido a la botella mientras se preparaba. Archie también le ha dado su toque personal. En un vaso mezclador, previamente enfriado con abundante hielo, se vierten 80 ml de ginebra, se remueve con una cuchara mojada en vermut seco, que es incoloro, y se sirve en una copa decorada con un twist de limón. / RAMÓN ÚBEDA

Playlist de Oscar Guayabero
Para el Dry Martini os propongo mucho lounge de sol, terraza y aperitivo, si puede ser, viendo el Adriático italiano. Un recuerdo para Bond, James Bond con su versión personal del Dry Martini y como no glamour desenfadado.