GINTONIC
Del 23 al 29 de Noviembre

GINTONIC.

Los grandes cócteles del bar Dos Billares

De martes a sábado de 19h a 2h

Nice price

 

Con la colaboración de Gin Raw

 

Si hiciésemos una encuesta para saber el combinado que más se bebe en cada lugar, veríamos que en España el Gin & Tonic o más coloquialmente, Gintonic, gana por goleada. No puede presumir de la historia y el glamour que poseen otros, pero ha logrado destronar al cubata en el país que tiene el mayor número de bares por habitante del mundo, frecuentados por un público que hasta hace relativamente poco tiempo no sabía lo que era la tónica. En los años ochenta, Schweppes tuvo que inventarse al “hombre de la tónica” para introducirla. Ese personaje era el actor francés Bernard Le Coq y necesitó filmar hasta cincuenta anuncios para que los españoles aprendiésemos a amarla. Desde luego que lo logró, aunque entonces él la tomaba sola, como refresco. Más tarde el Gintonic se puso de moda y nos convertimos en el primer consumidor europeo de ginebra y el tercero del planeta. Cambiamos el vaso de tubo por la copa de balón y la oferta se desbordó, hasta el punto de que en el mercado se pueden encontrar actualmente centenares de referencias y elegir decenas de tipos de tónica diferentes. Las combinaciones pueden ser infinitas si además tenemos en cuenta la creatividad que ponen algunos a la hora de añadir toda clase de complementos, desde pepino hasta frutos rojos, a veces con tanta exhuberancia que se podría pedir como postre. Lo cierto es que se trata de una bebida digestiva y lo tradicional es tomarla con lima o limón, poniendo un twist o una rodaja, pero nunca exprimir el zumo. ¿Cómo empezó todo? La tónica nació con fines medicinales, pues contiene quinina, que sirve para tratar la malaria, y tiene su origen en los ingleses que se fueron a colonizar la India. Para disimular su sabor amargo, la mezclaban con soda, ginebra de la época y zumo de limón, para alegrar el trago y de paso combatir también el escorbuto. Fue el alemán Jacob Schweppe quien inventó el primer proceso industrial para embotellar las burbujas y se instaló en Londres con la bendición del rey Guillermo IV de Inglaterra, que apadrinó la bebida. Más de dos siglos después, Archie la prepara como le enseñó su maestro coctelero, Carles Bonnin. En un vaso Collins, es como un vaso de tubo pero más ancho, se pone abundante hielo, 5o ml de ginebra y se vierten despacio 200 ml de tónica. Se sirve decorado con una hoja de lima kaffir y una rodaja de carambola. / RAMÓN ÚBEDA

 

Playlist by Oscar Guayabero
La playlist del Gin & Tonic nos hace viajar hacia lo exótico, de fiesta en fiesta, como Peter Sellers en The Party. Siempre con mucho Easy-listening y mucho Jazz. Por ser tan popular tiene infinidad de canciones con su nombre, he seleccionado algunas que encajan en el bar Dos Billares.